La atención al cliente con arte supremo conquista aplausos
El arte emociona. El arte conmueve. Se hace notar. Atrapa nuestra atención y nos embeleza.
El desempeño artístico nos deslumbra, nos toca el alma, nos fascina y nos llena de aplausos que necesitamos exteriorizar acompañados de «¡Viva!», «¡Bravo!», «¡Guao!»…
El artista transforma lo simple y lo ordinario en momentos extraordinarios. Hace que las labores o las funciones complejas luzcan sencillas, fáciles de hacer y hasta divertidas. Además, lo hace con pasión y disfrute.
Tomando en cuenta estas consideraciones, es comprensible que el trabajo artístico no pase desapercibido.
Así, el aplaudirlo surge como un tributo, un agradecimiento y un gesto de admiración para esa persona que nos ha proporcionado una gran emoción.
El artista influye en el estado de ánimo, vence la indiferencia, la monotonía, el descuido, la rutina. Su trabajo artístico es superior al trabajo común y corriente o al trabajo promedio.
El artista se exige a sí mismo mucho más. No se conforma con hacer bien el trabajo, quiere hacerlo «fuera de serie», que se destaque. Busca deliberadamente conmover, emocionar y conquistar aplausos.
Los aplausos representan la satisfacción de los clientes en un nivel superior de complacencia, de deleite, de fascinación.
Así pues, los aplausos son una medida tangible de la calidad de la atención con nivel artístico.
Desde un punto de vista profesional, resulta particularmente interesante y útil pensar en el trabajo con nivel artístico, porque se puede comparar con otros trabajos.
Esta referencia permite diferenciar si tu labor emociona y genera aplausos o no, y si te estás desempeñando o no como un artista.
En otras áreas de trabajo, sin relación directa con el arte o el entretimiento, no se acostubra a definir los objetivos de negocio en términos de «emocionar a los clientes», o «que los clientes nos aplaudan».
Cuando un profesional de la atención y servicio al cliente tiene una visión de sus responsabilidades laborales con un nivel artístico, se vuelve más productivo, creativo, cordial y eficiente. También mejora de inmediato sus hábitos de comunicación personal.
Y cuando una empresa se plantea brindar atención y servicio con un nivel artístico, nunca pasa desapercibida. Este enfoque gerencial es un poderoso recurso de marketing y ventas.
Te invito a utilizar el libro Arte Supremo para inspirar a los miembros de tu equipo de trabajo a pensar en su labor como un reto de arte.
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Leonardo, es particularmente relevante tu observación, porque me permite subrayar este aspecto: si no logras establecer una fuerte conexión emocional con el cliente, el proceso de venta no avanza.
Resulta interesante dejar de pensar en el servicio como un trabajo cotidiano, y verlo ahora con un nivel artístico, a través de una atención extraordinaria y memorable. El valor supremo del servicio prestado permitirá que tu labor destaque, deleite y genere fascinación en el cliente. Así él podrá olvidar la realización en sí de la labor que ejecutaste, pero no el sentimiento que la misma le generó. Esta mentalidad lleva a un desempeño fuera de serie que genera una conexión emocional profunda con los clientes, que hará que te recuerden por siempre.
Excelente interpretación del mensaje fundamental del artículo. Gracias por tu tiempo de leer y compartir.
Enfocamos estas líneas en el inmobiliario. Emocionar a los clientes es clave para destacar. No se trata solo de mostrar propiedades, sino de conmoverlos y ayudarles a visualizar su vida allí. Cuando un asesor pone el alma en cada interacción, ese «toque artístico» se percibe, generando una experiencia memorable que se traduce en clientes satisfechos y recomendaciones. Así, cada cierre no es solo una venta, sino un aplauso a un trabajo excepcional.
Considero que todo asesor desea ser reconocido y apreciado tanto por sus clientes, como por su oficina. Es importante guiar al asesor para que haga de su atención al cliente una experiencia satisfactoria, hasta formarlo como un profesional integral; con motivación, retos logrables, preparación y buen acompañamiento.
Saludos, Lisbeth. Muchas gracias por leer y comentar el artículo. Gracias también por aportar tu reflexión con este tema.