Para cambiar la cultura, primero hay que cambiar el sistema que la genera
Si necesitas mejorar conductas en tu equipo de trabajo, necesitas comprender la relación entre sistema de trabajo y cultura.
“Para cambiar la cultura, primero hay que cambiar el sistema. El sistema debe apoyar los cambios que deseas ver.”
Esta afortunada observación de Peter Senge, tomada del aclamado libro “La Quinta Disciplina”, tiene que ver con un asunto vital en el ámbito organizacional: la cultura no es algo etéreo que se transforma por decreto, sino el resultado tangible de los sistemas que la sustentan.
Sin embargo, para que un cambio de sistema realmente eche raíces, florezca y sea exitoso, la comunicación de los gerentes y líderes es un factor esencial.
Para que el cambio de cultura sea exitoso
A menudo, la frustración surge cuando intentamos cambiar una cultura organizacional sin alterar las estructuras subyacentes. Es como intentar que un río cambie su curso sin modificar su lecho.
Los valores, las creencias y las conductas colectivas (la cultura) están moldeadas por las políticas, los procesos, las herramientas y las recompensas (el sistema) de la empresa.
Por ejemplo, si un líder proclama la importancia de la colaboración, pero el sistema de evaluación solo recompensa el rendimiento individual, el mensaje sobre la colaboración se vuelve incoherente y el cambio deseado fracasa.
¿Cuántas situaciones similares ocurren en la actualidad en los equipos de trabajo?
Aquí radica la sabiduría de Senge: el sistema debe ser el andamiaje que sostiene y refuerza la cultura deseada. Y es en este punto donde la comunicación de los gerentes y líderes adquiere relevancia fundamental.
Competencias claves de comunicación gerencial
No basta con diseñar un nuevo sistema; es imperativo articular el “por qué” detrás de cada cambio. Los líderes deben actuar como narradores de una historia convincente que conecte los nuevos procesos con la visión de futuro del negocio y los beneficios esperados para todos.
Esta comunicación debe ser coherente y constante, resolviendo las incertidumbres, disipando los miedos y construyendo un sentido compartido de propósito.
La implementación de nuevos sistemas de trabajo suele generar resistencia, confusión o incluso cinismo. Por lo cual la comunicación efectiva se vuelve vital. Los líderes no solo deben informar, sino también escuchar activamente las preocupaciones, ideas y perspectivas de sus equipos.
Es indispensable integrar al equipo en el proceso
Crear canales abiertos para el feedback y la participación asegura que los colaboradores se sientan parte del proceso y no meros receptores de directrices.
Cuando los gerentes comunican bien el propósito, el impacto y las expectativas de los cambios sistémicos, están legitimando la nueva forma de trabajar y cultivando la confianza necesaria para el éxito del equipo.
El cambio cultural a través del cambio sistémico es un viaje y no un destino instantáneo. Requiere paciencia, constancia y una comunicación magistral de los líderes. Son ellos quienes tienen la responsabilidad de traducir la visión estratégica en acciones tangibles y de inspirar a su equipo a abrazar el futuro.
Al alinear los sistemas con la cultura deseada y comunicar este proceso con coherencia, los gerentes no solo cambian las reglas del juego, sino que también redefinen el espíritu de su organización.
¿Te parece interesante este tema para tu equipo de trabajo?
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